Día Mundial del Paludismo 2026
25 de abril
La ciencia avanza más rápido que nunca. Acabar, en nuestra era, con el paludismo es, por primera vez, una posibilidad real. Se está trabajando en nuevas vacunas, tratamientos, herramientas para el control del paludismo y en tecnologías pioneras, como la modificación genética de mosquitos o inyecciones de acción prolongada. En la actualidad, 25 países están repartiendo vacunas contra el paludismo para proteger a diez millones de niños cada año. Los mosquiteros de nueva generación representan hoy el 84 % de todos los nuevos mosquiteros que se distribuyen. Los programas liderados a nivel nacional están impulsando el cambio. Nunca hemos tenido una posibilidad como esta para acabar con el paludismo.
Con motivo del Día Mundial del Paludismo 2026, la Organización Mundial de la Salud aúna esfuerzos con sus asociados para poner en marcha la campaña: «Decididos a acabar con el paludismo: Ahora podemos. Ahora debemos.» Se trata de un llamado a aprovechar el momento: para proteger vidas hoy y dotarnos de los fondos para un futuro sin paludismo.



El estado de la lucha contra la enfermedad
Los avances son reales y cuantificables
Desde el año 2000, se han evitado 2300 millones de casos y 14 millones de defunciones. Hasta la fecha, 47 países han recibido la certificación de que están libres de paludismo (dos de ellos en 2024 y tres en 2025), mientras que 37 países notificaron menos de 1000 casos en 2024. El éxito es posible, incluso en zonas complejas: la subregión del Gran Mekong demuestra que es factible eliminar la enfermedad, después de que los casos hayan disminuido prácticamente en un 90 % pese a una farmacorresistencia de larga data.
Entre 2000 y 2024, el número de países en los que el paludismo es endémico se redujo drásticamente, pasando de 108 a 80. Durante ese mismo periodo:
- Los países con menos de 10 000 casos pasaron de 27 en 2000 a 46 en 2024.
- Los países con menos de 100 casos autóctonos aumentaron de 6 a 26.
- Los países con menos de 10 casos autóctonos aumentaron de 4 a 24.
Con todo, la situación a escala mundial se está estancando: en 2024, se produjeron, según las estimaciones, 282 millones de casos y 610 000 defunciones, lo que supone un ligero aumento con respecto a 2023.
Según el Informe Mundial sobre la Malaria 2025, los avances están en peligro:
- Desafíos desde el punto de vista biológico:
- Farmacorresistencia: la resistencia parcial a la artemisinina se ha confirmado en cuatro países de África (Eritrea, República Unida de Tanzanía, Rwanda y Uganda) y se está propagando. Esto supone un peligro de primera magnitud para los principales tratamientos contra el paludismo.
- Resistencia a los insecticidas: existe una resistencia generalizada a los piretroides (la principal sustancia química presente en los mosquiteros), confirmada en 48 de los 53 países que han notificado casos.
- Fallos diagnósticos: las deleciones del gen pfhrp2, que pueden provocar fallos en las pruebas de diagnóstico rápido, se están propagando y ya se han notificado en 46 países en los que la enfermedad es endémica.
- Mosquitos invasores: el Anopheles stephensi, un mosquito urbano resistente a los insecticidas, está ampliando su radio de acción en África, lo que constituye una nueva amenaza para las ciudades.
- Desafíos a nivel sistémico:
- Un déficit de financiación enorme: la financiación para 2024 (USD 3900 millones) fue menos de la mitad de la meta fijada para 2025, que ascendía a USD 9300 millones. El déficit previsto, de USD 5400 millones, supone una peligrosa falta de recursos para las actividades de respuesta.
- Fragilidad de la ayuda: los recientes recortes en la ayuda en materia de salud mundial han provocado perturbaciones en los sistemas de salud, las actividades de vigilancia y las campañas, lo que demuestra cuán rápido pueden revertirse los avances.
- Desafíos humanitarios y medioambientales: el cambio climático, los conflictos y las crisis humanitarias continúan impulsando el repunte del paludismo y provocando perturbaciones en servicios esenciales.
Esferas de acción prometedoras
A pesar de los desafíos, varias intervenciones se están ampliando con éxito y están demostrando que dan resultados:
- Redes de nueva generación: en 2024, el 84 % de los mosquiteros que se enviaron a África fueron mosquiteros con PBO o doble principio activo, más eficaces, frente a solo un 10 % en 2019.
- Vacunas: un avance decisivo. Hasta la fecha, se han distribuido vacunas en 25 países, lo que ha permitido proteger a millones de niños.
- Quimioprofilaxis: la quimioprofilaxis estacional del paludismo cubre ahora a 54 millones de niños. La quimioprofilaxis perenne del paludismo también va en aumento.
- Mejoras en los tratamientos infantiles: con respecto al pasado, ha aumentado el número de niños con fiebre que reciben un diagnóstico y a los que se trata con politerapia con artemisinina.
Para que un futuro sin paludismo sea una realidad, debemos:
- Mantener y ampliar la financiación, y hacerlo de manera eficiente: es preciso adoptar compromisos para que la financiación sea sostenida y esté diversificada, tanto a escala internacional como nacional. En una época de verdaderas limitaciones financieras, cada dólar debe rendir más. Tenemos que dar prioridad a intervenciones de alto impacto y basadas en los datos, y ofrecer respuestas optimizadas que maximicen el valor y reduzcan al mínimo el gasto excesivo. La financiación es lo que permite a los laboratorios desarrollar nuevas vacunas, terapias y herramientas y llegar a las comunidades que más las necesitan.
- Defender el liderazgo de los países: hay que apoyar programas liderados a nivel nacional que estén impulsando el cambio y adaptar las intervenciones a las necesidades locales a fin de lograr el máximo impacto. Una robusta implicación nacional es la base de una respuesta eficiente y sostenible.
- Garantizar un apoyo constante de los asociados: El progreso depende de que todos los asociados presten un apoyo predecible, alineado y constante. Los avances sostenibles no se logran a partir de compromisos esporádicos, sino de una colaboración fiable que permita a los países planificar y ejecutar a largo plazo.
- Acelerar la innovación: Seguir invirtiendo en investigación y desarrollo para nuevas generaciones de herramientas, incluidas las dirigidas a combatir la resistencia a los insecticidas, las pruebas diagnósticas y los fármacos.
- Empoderar a las comunidades: Involucrar a las comunidades y dotarlas de recursos para que puedan adoptar un papel activo en lo referente a su propia salud; todo el mundo tiene una función que desempeñar.
Con las herramientas y los recursos que existen actualmente, nadie debería morir de paludismo.



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